¿Es original o es una copia?

Vamos a tratar de desgranar el fenómeno de las copias y de cómo las clasificamos actualmente los especialistas del mercado del Arte, es decir catalogadores, peritos-tasadores, anticuarios, galerías y salas de subastas, ya que esta es una cuestión que, con cierta frecuencia, tengo que explicar a mis clientes.

Las copias a lo largo de los siglos han formado parte del conjunto de piezas que se compran y se venden, porque ha sido una práctica incluso de los artistas consagrados. Veamos lo que la documentación del siglo XVIII nos refleja sobre ello. Los pintores tenían la posibilidad de crear conforme a su imaginación o repetir modelos ajenos. La elaboración de copias no requería el consentimiento del autor, ya estuviese vivo o muerto. Está claro que no hubo problemas de derechos de autor, ya que era en el fondo un honor que se imite el estilo del maestro, como muestra de fama y prestigio.

Traemos aquí una referencia especialmente reveladora. Antonio Palomino, pintor y tratadista, en su principal obra El Museo pictórico y Escala Óptica (1715-24) se sorprende de la capacidad de Juan Bautista Martinez del Mazo (1611-1667), yerno de Diego Velázquez, para copiar originales de grandes pintores venecianos del siglo XVI como Ticiano, Tintoretto o Veronés. Él ha podido ver las copias en casa de los herederos del pintor y afirma, “es casi imposible distinguir las copias de los originales”. No está de menos señalar que en esa época, carente de medios fotográficos, la memoria podía traicionar el entusiasmo por el fenómeno pero, sea como fuere, las fuentes nos hablan con naturalidad de dicha práctica. Los inicios de cualquier artista consistían frecuentemente en la reproducción de formulas aprendidas, así como de la tradicional copia de los artistas insignes. Esta producción gozaba a su vez de buena acogida entre la clientela burguesa que podía así disfrutar de las nuevas creaciones.

Se impone en primer lugar definir a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de “copia”. Cuando decimos que el artista podía –repetir modelos ajenos- nos referimos a la reproducción, en mayor o menor medida de la técnica, composición, formas, paleta cromática, actitudes y fisonomía empleadas por artistas consagrados, todo ello combinado con distintos grados de calidad y virtuosismo en la ejecución. Pudiendo incluso llegar a ser literales, como el caso del cuadro los jugadores de cartas, en donde las variaciones son mínimas. Estas copias son más valiosas conforme están realizadas en fechas cercanas al original, aunque esta tradición se ha venido dando en todos los periodos artísticos, y por lo tanto podemos encontrarnos con ejecuciones más modernas.

Para saber más sobre el tema visitar mi página web.

http://www.asesoradearte.es

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